Las relaciones en la realidad virtual se traducen en relaciones reales

Las relaciones en la realidad virtual se traducen en relaciones reales

Devin Vosburgh se aventuró dentro del mundo de las citas virtuales después de un divorcio desgarrador. “Estaba buscando mezclarme con la gente de una manera que no fuera demasiado personal, ya que estaba en un lugar extraño“, dice Vosburgh, que trabaja como comercial. Quería evitar la incomodidad de tener que echar a alguien de casa si las cosas no iban bien. En este caso, si fuera necesario, bastaría simplemente con cerrar su portátil terminar la relación. Parecía seguro y divertido.

Para echarse unas risas vistió a su avatar con unos pantalones de

Devin y Nicole, en Red Light Center

cuerpo con el culo al aire una máscara de ardilla albina, sin embargo está broma un tanto excéntrica acabo asustando al resto de usuarios de la plataforma virtual Red Light Center, la cual se anuncia como “la mayor comunidad virtual para adultos del mundo.” Una mujer que interpretaba a una guardia de seguridad virtual se fijó en él. Comenzó bajándole los humos, pero en secreto le gustó. Su nombre era Nicole. Era canadiense, le abrió su mente y despejó su mundo gris. Le gustó el raro sentido del humor de Vosburgh.

Cinco meses después de haberse conocido en la sala de chat del juego, programaban charlas semanales por Skype. En ocasiones cocinaban lo mismo de cenar y comían juntos a distancia, con él en Rochester, N.Y., y ella kilómetros de distancia en Manitoba. Otras veces pasaban tiempo virtualmente, bien practicando sexo o bien reuniéndose con los amigos.

El desembarco en la vida real se produjo unos meses más tarde, cuando la pareja decidió reunirse en un hotel en Rochester. Nicole pensó que podría tratarse de una broma como las del programa Catfishing. Ella había tenido malas experiencias en el pasado y estaba tan nerviosa que vomitó de camino a su encuentro. “Fue un gran acto de fe”, dice Vosburgh, que también tenía los nervios a flor de piel.

“Nuestro primer abrazo fue incómodo. La seguridad del teclado ya no estaba allí “, dice.

Una vez que los nervios se disiparon los dos se sintieron mejor, “pedimos pizza y vimos una película de Superman”.

Llevaron una de larga distancia durante casi cuatro años, reuniéndose cada dos meses hasta que ella se mudó a Nueva York para estar con él. Se casaron en la vida real en 2012 y ahora tienen una hija juntos. Todo porque se encontraron en Red Light Center.

He encontrado a alguien que amo“, dijo Vosburgh. “Crees que vas a una web porno, pero en realidad vas a una comunidad social.”

La realidad virtual ha pasado de ser el futuro a ser el presente de entretenimiento para adultos, lo cual era inevitable, dada  la constante adaptación del negocio de la pornografía a las nuevas tecnologías. Lo que es interesante, sin embargo, es la forma en que muchas parejas se reúnen en mundos virtuales y tener relaciones sexuales en la vida real, llegando incluso a casarse. Nadie lleva oficialmente la cuenta de las veces en las que las relaciones virtuales florecen en la vida real, pero tanto expertos como usuarios coinciden en que sin duda sucede, y mucho. Con los entornos de realidad virtual cada vez más realistas que se establecen para mejorar nuestra forma de trabajar, jugar y socializa,  en un futuro no muy lejano, early adopters como Devin y Nicole pueden haber descubierto el futuro de las citas.

Unos 43 millones de usuarios de todo el mundo tienen ya presencia en algún mundo virtual, un número que se espera se cuadruplique en los próximos años. Plataformas como Active Worlds, Blue Marsand o Second Life se encuentran entre las más populares. Los jugadores se sumergen en entornos similares al de un video juego en los cuales controlan todo, desde los movimientos de baile a las posiciones sexuales. En Red Light Cener puedes unirte a una fiesta salvaje en forma de orgía, que sucede en tiempo real y con desconocidos de todo el mundo. O hacer el amor en todos los estilos de Kama Sutra sobre en un castillo que brilla en la luna. Piensa en la fantasía sexual más extraña que hayas tenido. Tal vez te imaginas usando una tiara papal mientras que una mujer le hace cosquillas francesas a en una bañera llena de budín. (Hey, no juzgues.) Sea lo que sea, lo más probable es que puedas hacer que suceda de forma virtual.

En estas plataformas y mundos de juego virtual para adultos los usuarios diseñan sus mismos avatares y hacen nuevos amigos, a veces con beneficios. Los hombres también practican cortejar mujeres, pasar el rato online, salir de cita e incluso casarse, a veces incluso antes de saltar la barrera de lo virtual.

Es la mejor herramienta de formación para la vida real. Se genera confianza“, afirma Brian Shuster, director general de Red Light Center.

Para los tímidos, es una manera de perfeccionar sus habilidades con las mujeres. Para los hombres magullados emocionalmente, incluyendo a los recientemente engañados o divorciados, es un lugar de bajo riesgo para hacer que las aguas vuelvan a su. Para las parejas a larga distancia, dicen que les ayuda a sentirse conectados. Los tortolitos a larga distancia dicen que consiguen añadir un poco de picante a sus relaciones.

He aquí el giro inesperado. Tener una segunda vida online, que siempre ha sido criticado como anti-social y aislante, en realidad conduce a algunos a tener más sexo en la vida real. De las aproximadamente 10.000 parejas que se han concedido enganchados en Red Light Center en la última década, alrededor 100  de ellas dio el paso de conocerse y casarse en la vida real, de acuerdo con Shuster. Otras parejas que se conocieron online, quedaron para tener una cita o tener sexo, danto lugar a relaciones casuales.

Adam (no es su nombre real) es una persona introvertida, que a veces se pone un esmoquin de forma virtual. Dice que vivir online le ha ayudado a abrirse.

Su personalidad es reservada, pero su segunda vida le permite canalizar la parte animal de su interior. “Yo no bailo en la vida real, pero en la realidad virtual, salseo y perreo“, dice. “Si eres tímido, es una forma de ayuda para que te abras. Y nadie puede ver cómo te sonrojas”.

Para los chicos como Adam es una forma de entrenamiento social. “Es una gran manera de aprender cómo ser abierto con la gente. Se obtiene una retroalimentación inmediata. Si usted actúa como un idiota en la realidad virtual, te tratan como un idiota“, dice. “Pero si le pides a una chica, no tienes que preocuparte de poder recibir una bofetada.”

Hace cinco años Adam conoció a una mujer cuyo avatar era como una rubia y atractiva motorista. Hablaron durante semanas, se colaron el uno por el otro y planearon una boda virtual a lo grande con DJ, flores y un pastel gigante sobre el cual bailaron. Pasaron semanas planificando y diseñando su gran fecha,  y a pesar de todos los quehaceres, la boda les unió más entre sí.

Pronto comenzaron a tener sexo virtual. “Es como el mundo real. Una persona pide (sexo), y la otra persona responde “, dijo Adam. “Hay hasta 50 diferentes posturas diferentes- desde la cabalgada a las mamadas”. Las probamos todas, hasta que encontramos las cinco o seis posiciones que más nos gustan“.

El parte del cortejo, la fantasía y el matrimonio es también popular entre las mujeres, a las cuales les atrae más la sensualidad y toda la historia detrás del evento, dice Shuster. En las bodas, los usuarios diseñan todo, desde el color de las flores, a la lista invitados, y son eventos que generalmente cuestan entre 150$  y 300$. “Incluso si el chico no está súper excitado por la boda, si lo está por hacer a su mujer feliz. Tienes al menos que fingir que está interesado en algo más que en el sexo “, dice Shuster.

La forma en que la web ha evolucionado, de un sitio de sexo a una comunidad social donde las personas se conectan, es una buena señal, dice Shuster. “Nos estamos acercando rápidamente a un punto en el hombre y la máquina se mezclan, donde el sexo puede ser mejor y más seguro fuera de la vida real“, dice Shuster, que apunta hacia tecnologías como las Oculus Rift y los teledildos. “Pero aún con todo eso, la gente todavía necesitar ser especial para alguien.”

En el caso de Adám que finalmente se reunió con el motorista en la vida real. Todo se quedó en una amistad, en parte porque ella era mucho más joven. Vieron juntos un espectáculo de fuegos artificiales y hablaron de la familia antes de que la llevara a casa. Pero en el mundo virtual todavía se conectan y tienen un apartamento juntos son su propia sala de orgías.

Emilio, un ingeniero informático de Ciudad de México, se mudó con su ahora novia después de haberse casado virtualmente casi cuatro años. Para Alejandra, su mujer, fue un flechazo. Al comienzo, estaban vestidos como vampiros. Pero también le atrajo su sentido del humor sarcástico. Su pasión por la arquitectura gótica los acercó más todavía y comenzaron a tener encuentros casuales online.

Pronto estaban teniendo sexo virtual, aunque no mucho tiempo. “La primera vez que empezamos a tener relaciones sexuales en el juego paramos a los 15 minutos. La llamé, y empezamos a tener sexo por teléfono “, dice.

Unos meses más tarde se reunieron para tomar un café, hablaron durante  varias horas, y se fue a vivir con él unos meses más tarde. Hoy en día siguen jugando, a veces se sientan en los ordenadores en casa, uno al lado del otro. “Añaden una pizca de pimienta a nuestra relación”, dice Emilio. “Es una forma divertida de asumir roles. Y cuando estoy de viaje podemos hablar y tener relaciones sexuales en el juego“.

En las manos adecuadas, esta presencia virtual puede tener un efecto positivo sobre la vida sexual. Robert Weiss, experto en sexo y la tecnología digital, especializado en terapia de la adicción al sexo, dice: “La tecnología nos puede acerca. En ese caso, se trata de una forma de vinculo social, una forma entretenida de jugar que es más atractiva en la compañía de otras personas“.

Las parejas que practican el sexting sienten sensaciones más positivas en sus relaciones, y la socialización virtual podría tener una función similar, dice Weiss. “Trato con las personas que han recurrido a la tecnología, como la pornografía o a Tinder como una forma de escapar. Pero, ciertamente, en parejas estables, la realidad virtual puede ser un regalo“, afirma.

Por supuesto, no siempre hay un final feliz. Hay historias de que ponen los pelos de punta, como el Catfishing o la adicción a la pornografía virtual. Las personas más jóvenes sufren más riesgo porque son más propensas a involucrarse emocionalmente en una relación sin una primera reunión cara a cara. Algunas personas entran en una relación durante años sin llegar a conocerse. Weiss anima a las parejas a conocerse antes de comprometerse.

La cierto es que no necesitas tener buenas habilidades sociales para tener sexo en la realidad virtual“, dijo. “Las personas se sienten más cómodas y menos vulnerables en ese mundo. Y si no funciona, nadie sufre el daño que se sufre en la vida real“.

Ahora que Devin Vosburgh y Nicole comparten una vida juntos, ya no juegan al juego. Alguna visita al mundo virtual está muy bien. ¿Pero vivir allí? No, gracias.

Dice Vosburgh que “la transición a la vida real fue dura pero muy guay. Nuestros yos reales, tienen partes feas, pero hay que amar eso también. Se necesita trabajo, confianza y honestidad“.

No siempre es bonito, dice, pero es real.

Devin y Nicole

[Traducción] Fuente original: www.playboy.com/articles/virtual-reality-relationships

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